| Escalar las altas montañas sería profanarlas. Es tan bello, hasta para un alpinista de mirar desde abajo las cimas sagradas e inaccesibles. Los caminos nos guían muchas veces a una altitud de más de 4000 metros. Rodeadas de una flora impresionante, descubríamos en el medio de la selva monasterios y ermitas.
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